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20/9/10

Pirateo

Como la vida no me da para compartir mucho más de lo que ya escribo o enseño aquí, copio-pego los últimos artículos de AIPC Pandora, muy relacionados con eso que hicimos en Bamako.

Microproyectos 2010: un análisis de lo conseguido

Uno de los países más pobres del mundo, Mali, nos ha acogido por segundo año en dos microproyectos distintos. De un lado, repetíamos intervención educativa en el jardín de infancia Fruits D´Or, y de otro, actuábamos por primera vez en el Orfanato de Kanuya, un centro para niños huérfanos o abandonados y con muy pocos recursos para trabajar diariamente, al que donamos ordenadores y equipamos un aula informática. Además, nuestra nueva estancia allí sirvió para evaluar los beneficios del programa de Apadrinamiento Escolar en Mali (que durante este año ha permitido continuar estudiando a 25 niños y niñas sin recursos de Fruits D´Or) y ampliar el programa a Kanuya, dónde se va a poner en marcha un programa de apoyo a las necesidades de escolarización de los internos/as del centro.

El Voluntariado internacional y los Microproyectos de cooperación como herramientas de desarrollo eficaces y necesarias

La utilidad del apadrinamiento escolar

El apadrinamiento del que se habla es el de Fruits D'Or, "el otro" microproyecto en Bamako, y como he destacado antes, "se pretende ampliar el programa a Kanuya".
Como siempre: no rubrico todas las opiniones vertidas, pero el punto de vista de Pandora siempre da para más de dos interesantes pensadas.

13/9/10

Siby

A 57 kilómetros de Bamako y una hora de coche, siguiendo hacia el suroeste el curso del Níger durante un trecho, está Siby. Allí se graban videoclips y allí pasamos un fin de semana, lleno de primeras veces, que cambió la idea que nos habíamos hecho de Mali a través de su capital.

Subimos al monte para ver el arco de Kamadjan. Plantamos mangos y otros árboles, para que solo nos quede escribir libros y tener hijos. Nos refrescamos, unos más que otros, en una cascada. Visitamos a la media docena de familias del poblado de Kalassa, donde nos alojábamos, en chozas de barro; entregamos ropa a sus ancianos y matrona para que las repartieran entre los (a ojo) 300 habitantes. Comimos con las manos un cabrito recién sacrificado. Vimos el "albergue para artistas" que la Agencia Española de Cooperación Internacional tiene montado. Compramos jabones y cremas de karité, metros cortos de tela y rapé para la congestión nasal, cuya eficacia jamás comprobaremos. O sea, hicimos de todo, menos ducharnos.

(Tampoco saqué fotos: las que decoran esto son obra de Sira).

Kalassa está a algunos kilómetros de Siby. No tiene luz. No tiene agua corriente, más allá de un pozo con bomba que instaló hace un par de años el gobierno italiano. No tiene escuela: tiene un aula para la alfabetización de adultos, pero los niños tienen que caminar hasta el colegio de Siby. El cabecilla del poblado quería que colaboráramos de alguna manera en la construcción de un colegio, una inversión que si mal no recuerdo superaría los 20.000€, y estaba dispuesto a vender sus tierras a buen precio para la causa. Pero ¿no sería mejor maximizar el uso de la escuela para adultos o incluso poner un autobús para ir al colegio de Siby cada día?

9/9/10

La religión

Mali es un país muy religioso, porque "el 98% de la población es musulmana", pero supongo que el dato se puede relativizar si consideramos que en España "la mayor parte de la población (un 73,2%) se declara católica". Y no es que esté poniendo información difundida por Intereconomía.

Lo que me interesa (ahora) de la fe mundial es su relación con la pobreza: los países más religiosos del mundo son también los menos desarrollados. Y no lo digo yo. Lo dice "al revés" un tal Zuckerman: "En países con mejores condiciones sociales, culturales y de salud, el nivel de ateísmo es mayor". Le apoyan, para mi regocijo, las encuestas de Gallup:
A population's religiosity level is strongly related to its average standard of living. Gallup's World Poll, for example, indicates that 8 of the 11 countries in which almost all residents (at least 98%) say religion is important in their daily lives are poorer nations in sub-Saharan Africa and Asia.

The 10 least religious countries studied include several with the world's highest living standards, including Sweden, Denmark, Norway, Hong Kong, and Japan
.
No encuentro el ratio maliense, pero se aprecia en el mapa que es demasiado oscuro.

3/9/10

La música

En 21 días he bailado más que en toda mi vida. Los malienses son muy bailones y buenos bailarines. Continuamente dan palmas y desde pequeñitos, niños y niñas gustan de bailar. Por eso, sobre todo he escuchado canciones con ritmos primitivos, muy divertidos, para coreografías aparentemente sencillas, y música tocada en directo con djembés.

Hay miles de cantantes y músicos, también aficionados, porque a menudo se te presentan artistas, pero Salif Keita quizá sea el más conocido internacionalmente. Ahí va, al azar, una de sus (buenas) canciones; hay muchas más en YouTube.

+ Salif Keita, Tekere



La música maliense es muy rica, pero no hemos podido apreciar siquiera el sonido de la kora, cuyo máximo referente es Toumani Diabaté. En el vídeo, con otro grande: el guitarrista Alí Farka Touré.

- Alí Farka Touré y Toumani Diabaté, Kala Djula



A cambio, nos conformamos con escuchar el hermano pequeño, otro instrumento de cuerda y calabaza de cuyo nombre no puedo acordarme, durante un paseo por el Níger.


Rokia Traoré es una de las divas de África que ahora hace música más universal o convencional.

+ Rokia Traoré, Yankadi



Amadou y Mariam son también conocidísimos, pero los entiendo como más populacheros, porque no los mencionan como músicos tradicionales ni prestigiosos y hasta han colaborado con Manu Chao.

- Amadou et Mariam, Je pense a toi



En el coche de Adama, de todas formas, lo que sonaba era el reggae del marfileño Alpha Blondy. En esta canción, canta en francés y bambara.

+ Alpha Blondy, Wari



Como para poner el Torrent a echar humo.

30/8/10

Las fases

Hay tres fases por las que todo voluntario pasa. Se corresponden, en este caso y casi matemáticamente, con las tres semanas de viaje.

Fase 1. Flipas. Tienes muchas ganas de hacer cosas y todo te parece maravilloso.

Fase 2. Te rayas. Te preguntas qué coñ* haces ahí y todo te parece equivocado.

Fase 3. Disfrutas. Empiezas a recrearte de verdad, relajadamente, te manejas bien y no te quieres ir.

Esta fase puede incluir comprar y llevar ropa local y creer que la usarás también a la vuelta. Sobra decir que a mí, esto, no me pasa ni cuando viajo dentro de España.

La cuarta fase aún no la puedo describir, porque la estoy pasando. Solo avanzo que es más difícil sacar conclusiones sobre tus estados anímicos y que dura ya más de una semana.

28/8/10

Fatou Sidibé

En Mali ponen nombre maliense a quien consideran de la familia. En mi caso, fue más bien que a Nandy le dio pereza memorizar el mío. Normal. A partir de ahora me pondré un nombre local allá donde vaya. El segundo día, me bautizó Fatou [fatú] que es la abreviación de Fatoumata, el nombre (árabe) de la primera hija de Mahoma; es decir, Fátima. De hecho, a las Fatou también se nos llama Fatim. O Fify, en plan pijo. O Fanta, en plan refresco. Todas son variantes de este nombre tan corriente como María; en Kanuya había... muchas.

Para los malienses el apellido es importantísimo. Tanto que si les preguntas “cómo te llamas”, lo incluyen. Siempre. Hay pocos, se repiten mucho, y corresponden a clanes. Cada clan es de una etnia determinada que además, tradicionalmente se asocia a un oficio, y no todas las etnias pueden casarse entre sí.

Cuando un vendedor del mercado de artesanía me preguntó el nombre y lo dejé en Fatou, insistió. “Pues no tengo apellido maliense, como comprenderá, si quiere le digo el mío, pero no se lo recomiendo”. Así me dio el suyo: Sidibé. Me dijo que “era bueno”, de la etnia peul, que es ganadera y cuyas mujeres se tatúan los labios de negro y llevan adornos donde irían los tirabuzones de los judíos ortodoxos.

Tuve que utilizar mi nombre maliense completo varias veces, por ejemplo, para montar en el autobús, porque en lugar de darte un número de billete, pasan lista. Siempre se divirtieron con mis rasgos étnicos y se apresuraron a explicarme si me podía casar con cada uno de ellos.

27/8/10

Bambara

Desde el primer día, nos sumamos a las lecciones de alfabetización en bambara que imparten el centro de acogida. Nos colaron que sabían leer, porque aprendían de memoria el orden de palabras que conocen perfectamente. Nosotros, exactamente al contrario, podíamos juntar la be con la a, sin entender lo que decíamos.

Tiempo después, cuando les pedimos que hicieran un dibujo que incluyera su propio nombre, menos de la mitad pudieron escribirlo sin ayuda de la profesora.

Además de a ni che (“hola” y también “gracias”), he aprendido para siempre lo que es tubabu, porque los niños por la calle te señalan gritándolo: “blanco”. Para responder “adecuadamente” y despertar alguna risa, he tenido que saber decir farafin (“negro”).


Si mis nociones de bambara terminaran aquí, se tendría una pequeña idea de lo que suponen los blancos en Mali: llamamos muchísimo la atención, todo el mundo te mira, te saluda desde los vehículos, te saca fotos si hay un móvil a mano, te hace sentir embajador de la ONU, te habla siempre que puede hacerlo en francés, te pregunta de dónde eres (para decir a continuación: “Champions du monde!”), te ayuda a encontrar lo que necesitas, te pide matrimonio, porque son especialmente los hombres quienes se dirigen a ti. También intentan cobrar más de la cuenta y, por encima de todo, se preocupan de lo que vas a contar a la vuelta: quieren causar una buena impresión.

Esto tiene una lectura positiva: son acogedores y están bastante orgullosos de su país. Pero también se puede interpretar de otra manera: sufren cierto complejo de inferioridad, si tener invitados blancos, por ejemplo, es una honra. Con cierta confianza, pueden sugerir que te acompañan a España y se ha dado el caso de padres que ofrecen para eso a sus niños. Saben que somos millonarios.

Claro que, bien mirado, tener amigos negros también mola por estos lares; y ya ni te cuento si además son maricas. Pero es que he aprendido bambara más allá de la distinción racial. Por lo visto, los americanos hablan en tres meses, pero yo, que ni siquiera he estado uno, solo puedo aspirar a hacer de memoria un mini-diccionario:

A ni che es “hola”; dicho. Las mujeres deben responder diciendo muse y los hombres, onba. El saludo continúa durante cinco minutos, porque se pregunta por la salud de la familia y demás cuestiones, pero eso ya no lo sé hacer. A ni che sirve también para decir “gracias”, pero si se las quieres dar a una única persona, debes decir i ni che.

Kanuya es el nombre del centro de acogida en el que hemos estado: significa “afecto” en sentido amplio.

Soso es “mosquito” y malo, “arroz”. Qué sarcasmo.

Muso es mujer y su plural, musoo.

Baro es algo así como “enunciado” o “charla” y misali, “ejemplo”. Esto no es muy práctico, pero aprendido está.

Togo na?: “¿Cómo te llamas?”. Na togo Fatou y en el próximo post lo explico.
Todas las palabras, o casi, son agudas. Por la ortografía ya no preguntéis: tienen dos oes, gráfica y fonéticamente diferentes, y la e es más bien como un tres volteado, peeero apenas existen textos en bambara: la alfabetización y el conocimiento del francés están estrechamente relacionados.

26/8/10

El sida

La indicendia de VIH y sida en adultos malienses (1'9%) está por debajo de la media en África. Hay unos 100.000 habitantes infectados; en España, donde la población es cuatro veces mayor, llegan a 140.000.

El crecimiento de 2004 a 2008 fue cero: la familia tradicional y el control de la promiscuidad hacen el trabajo duro, pero quizá también ayudan los carteles, abundantes al menos en la capital, de promoción del uso del preservativo.

La lección en Kanuya sobre métodos anticonceptivos en general y el condón en particular estuvo más bien enfocada a evitar embarazos no deseados, y madres solteras aún menos deseadas: las familias las repudian y jamás "encontrarán marido".

Nunca se ha visto un alumnado tan participativo, si bien es cierto que quien se prestaba a la demostración sabía cómo hacerla y no llevaba un bebé a la espalda.

24/8/10

Día 22

De vuelta (de todo).

Lo de actualizar durante estas tres semanas ha sido misión imposible: la débil conexión no permitió aprovechar la única oportunidad que se presentó, pero se recuperará el tiempo (no perdido).

La desconexión ha sido tal que hasta hoy no he sabido de las buenas nuevas. Puede haber ocurrido cualquier cosa en los últimos días.

Para abrir boca, los tres posts que el coordinador de los micro-proyectos sí pudo colgar en el blog de Pandora gracias a sus enchufes malienses.

Primera parte de la llegada
30/07/2010
Me ha sorprendido no sorprenderme cuando he llegado a Bamako por segunda vez. Bakary dice que es una anarquia organizada. Comparto su opinion. Es un caos, un bullicio constante, no da tiempo a mirar todo lo uno querria mirar... Pero en una segunda visita, todo resulta famiar, reconocido, acogedor. Los proyectos sobre el terreno resultan, claro!, todavia mas apasionantes. Y las faltas de orotgrafia se deben al teclado francés.

La ciudad, el lugar de los posibles
09/08/2010
Ya llevamos una semana absorbiendo Bamako desde el momento de la llegada, hipnotizados por sus colores, olores, sabores y su gente acogedora. Absorbidos por los proyectos, nos faltan horas para llevar a cabo todo lo que se podria hacer. En Fruits d'Or, los padres de los chavales apadrinados nos han dado una gran fiesta, con musica, baile y un obsequio a Pandora; nosotros hemos preparado una ensaladilla rusa de estrella Michelin. En Kanuya nos han acogido con los brazos abiertos. Estamos expectantes para ver todo lo que podemos aportar a unos chicos que proceden mayormente de zonas rurales y que han venido a la locura de la cuidad a buscar una salida, a esta ciudad que, pese a todo, y como todas, es el lugar de los posibles.

"Quiero estudiar derecho para acabar con las injusticias"
17/08/2010
Nos dicen los chavales de Kanuya que, pese a su dificil situacion, van o qieren ir a la universidad. Bamako sigue luciendo sus colores luminosos, pero, naturalmente, también nos muestra los aspectos sombrios. Ya lo sabemos, por eso venimos. Estamos a punto de regresar y tenemos ganas de continuar; segun pasa el tiempo vamos encontrando mas y mas cosas por hacer. Tambien lo sabiamos. Habra mas oportunidades.
Es su voz, pero da una buena idea de lo "visto y no visto" que han sido estas tres semanas. No nos engañemos: África no es otro mundo, sino este mismito, y aún así, o por eso, va para rato, asimilar todo.

¿Por dónde empezar a contar? Vaya por delante que, de momento, las luces ganan a las sombras.

2/8/10

Vacunas y visado

Solo hay que salir de España con dos cosas para entrar en Mali: el pasaporte con su correspondiente visado y llevar puesta la vacuna de la fiebre amarilla.

No tengo ni idea de qué es la fiebre amarilla, pero me basta con saber que se conoce también como "vómito negro" para querer estar protegida. Cuesta 18 euros y te la ponen inmediatamente en Sanidad Exterior, donde te dan también la Cartilla de Vacunación Internacional que demuestra que la llevas.

La fiebre amarilla contagia un mosquito, igual que la malaria o el paludismo. Para estas enfermedades no hay vacuna. A cambio, te administran Malarone o similar: es el tratamiento cuando ya se han contraído las altas fiebres, pero sirve de profilaxis con determinada pauta. Una caja de 12 pastillas cuesta casi 45 euros en las comunidades autónomas que no la subvencionan (Euskadi) y un tercio en las que sí (Madrid). Hay que tomar una al día en la comida, desde el día antes del viaje, durante todo el tiempo que se está allí y siete días después de volver: en este caso, 29 pastillas o 3 cajas.

Además, se recomiendan otras, dependiendo del médico que te atienda en el Centro de Vacunación Internacional, de las características del viaje, su duración y tiempo disponible antes del mismo y la salud del viajero.

Tenía la vacuna de la fiebre tifoidea vigente desde el viaje a Guatemala en 2008 y por esto también solo me tuve que poner el recordatorio, tardío, de la hepatitis A. Ambas enfermedades se contagian a través de agua o alimentos contaminados.

Igual que el cólera, que es improbable contraer, pero cuya vacuna oral inactivada (Dukoral) está indicada para cooperantes y en el caso de que se prevea un contacto directo con la población.

La antitetánica me la pusieron gratuitamente cuando correspondía, a los 24 o 26 años. Parece que ya no se considera necesaria para todas las personas, pero sí recomendable para los viajeros. Se transmite a través de las heridas, por lo que es importantísima su limpieza y desinfección.

Meningitis depende de las estaciones: es más peligrosa durante la estancia seca (diciembre-junio). Aún así, me la administraron a cambio de otros 18 euros.

La diarrea es la enfermedad más frecuente, pero como la mayoría de las enfermedades mencionadas se transmiten también a través del agua o los alimentos, hay que tener cuidado con las ingestas. No se pueden comer verduras crudas, si no se han mantenido durante media hora en agua tratada con hipoclorito sódico (lejía apta para consumo humano), a dos gotas por litro. La fruta tiene que estar pelada, si no se puede lavar en agua adecuada. Las carnes y pescados también tienen que consumirse suficientemente cocinados.

Los mosquitos se deben evitar con repelente, ropa larga y oscura y mosquitera by night.

Por precaución que no sea.

El visado es conveniente llevarlo tramitado desde España, aunque se puede hacer excepcionalmente en el aeropuerto de Bamako.

Como no hay embajada de Mali aquí, se expiden en París: hay que mandar allí, a través del consulado en España, el pasaporte, con validez de seis meses después de la fecha de regreso prevista y una página en blanco, dos copias del documento de solicitud relleno y una foto de carné.

El módico precio: 28 euros para la embajada maliense en Francia, 10 euros para el consulado de Mali en España y lo que cueste el envío a París.

Total: un pico, para pasar la aduana hoy en Bamako.

1/8/10

Análisis cultural (previo): Mali

Mónica está casada con un maliense y nos dio información muy valiosa durante la formación. Tanto que podría hacer un análisis cultural ya, con menos prejuicios de lo que hubiera resultado sin aquella sesión.

Geográficamente, Mali se divide, de norte a sur, en desierto, la franja del Sahel y selva. Bamako está en la selva.

Etnográficamente, el país cuenta con mucha variedad, pero es bastante endogámico. El bámbara es el idioma de una etnia, pero lo hablan todos; aparte del francés, que domina quien ha ido al colegio o se ha movido a la ciudad. La mayoría de los malienses habla varias lenguas.

La religión es profunda y muy mayoritariamente musulmana: el Islam es el centro de la vida cotidiana. Simulan ser respetuosos con quien no es musulmán y sirve para salir adelante sin medios. Hay iglesias protestantes y los católicos son cuatro. Practican religiones animistas y conservan creencias mágicas ancestrales: creen en espíritus de la naturaleza (guines) que pueden ser buenos y malos; quien los ve, se vuelve loco. Incluso se practica vudú, aunque en secreto. La prevención médica es muy difícil en un contexto así porque entienden la fiebre y otros síntomas como designio sobrehumano.

Insala (si dios quiere) se utiliza para todo. Es una muestra de educación y responden así a preguntas cerradas, “de sí o no”.

Los medicamentos les parecen caramelos y creen que los europeos son mejores. Ellos no los usan y tienen muchísimo mayor aguante del dolor. No hay cobertura sanitaria: hay que pagar todo.

No se habla de sexo. Los preservativos no se usan por varias razones: da vergüenza pedirlos en la farmacia, son caros, no les gustan a los hombres y Dios es el que gestiona las enfermedades.

No se habla de emociones.

Las familias son otro pilar, fundamental para la subsistencia en una sociedad tan pobre. Son muy grandes y patriarcales. La mujer depende primero del padre y del marido después; pedir permiso para todo está asumido e interiorizado. En Bamako se permite estudiar antes de casarse, pero a los 25 años se ha pasado el arroz. Los matrimonios concertados, entre niños de 13 o 14 años, son corrientes en las aldeas. Siempre, se entrega una dote a la familia de la chica.

La poligamia está permitida: un hombre puede tener hasta cuatro mujeres: su razón de ser es que "cuantos más hijos se tengan, mejor es la supervivencia". Los jóvenes ya no ven bien la poligamia y hay cierta ley (muy desconocida) que permite a la primera mujer vetar a las siguientes, pero en ciertas clases sociales sigue siendo símbolo de estatus. Los hijos de las familias polígamas compiten entre sí.

Las madres solteras, que abundan en Kanuya, el centro de acogida al que vamos, están discriminadísimas. "Por eso casan a las niñas tan pronto". A menudo se escapan, nadie se quiere casar con ellas, y están abocadas a trabajar de servicio, por un plato de comida, 7 euros al mes y un hueco en el rellano donde dormir. Hay abandono de niños, más que abortos, pero es díficil ocultar el embarazo, porque hay mucho cotilleo y todo el mundo se conoce.

Las viudas se vuelven a casar, porque una mujer sin marido no es nada, y muchas veces con hombres previamente casados, amigos del difunto. La madre pierde a sus hijos, que se van con la familia paterna, igual que en caso de divorcio.

La moneda maliense es el franco cefa (CFA): 5.000 de ellos equivalen aproximadamente a 7'5€.

Todo se compra. Hay mucha corrupción, la policía te para pidiendo 3.000 cefas (5 euros). Se pueden recuperar hijos por tener apoyo de una persona con dinero. Son ostentosos. Ganan 100 euros al mes y no ahorran: se lo gastan en comida o en móvil. Están aprendiendo a administrar lo que reciben y de sus familiares en Europa esperan que les regalen cosas. Se regatea, porque los precios pueden estar multiplicados por diez. Si 10.000 cefas son 15 euros, unas chanclas pueden costar… 600 CFA, como la bisutería y el cobre.

"Los blancos son millonarios", por supuesto. Somos objetivos jugosos de los timos, pero no roban y es un país muy seguro. Aunque ellos no lo entienden, es interesante pedir que te enseñen dónde vive la familia. Les hace ilusión y les da reputación que un blanco vaya a su casa. Saben que la vida en Mali es dura y se enfadan cuando se habla de lo malo de España, porque creen que es mentira. Los niños llaman “tubabu” constantemente a los blancos. Les hace gracia si les respondes “farafin” (negro).

Las adopciones internacionales, sin embargo, están mal vistas y consideradas como compra de niños. Tienen la idea de que es difícil que un niño se quede sin familia... pero los hay (con sida, por ejemplo).

La ablación está prohibida, pero se practica, y mucho, a escondidas. Es una forma de control de la mujer y su líbido o locura, "para centrarla".

Cultivan arroz, maíz, yuca, algodón, cacao y árboles frutales. Tienen burros y bueyes. La economía de gran parte de la población es de subsistencia. Un regalo típico es una bolsita de aceite de cacahuete o palma o de sal.

La comida consiste en arroz con salsas diferentes, de sabores raros, y frutas exquisitas como plátano (frito), papaya y sandía.

El atuendo genera competencia: el pañuelo no se utiliza para tapar el pelo, sino como elemento decorativo. Un adorno indica si una persona está casada o no. Una etnia se tatúa los labios de negro y muchas personas lucen rayas en las cejas por algún ritual supersticioso que les hicieron de niños. Se puede llevar escote, enseñar los brazos hasta hombros e incluso el pecho, que no es sexual: es común ver a madres dar de mamar. Sin embargo, hay que taparse de cintura para abajo, empezando por la rabadilla, y especialmente en ramadán, que es en agosto. Si enseñas el tobillo, se sorprenden. Es costumbre descalzarse en las casas.

La comunidad y las relaciones sociales con los vecinos son muy importantes. Los primos se consideran hermanos y son un apoyo. Tienen tiempo para charlar y solo el saludo es larguísimo. Todo su ritmo de vida es muchísimo más lento; “los días se hacen largos”. Son solidarios entre ellos y muy hospitalarios, pero también hay envidias y amistades o enemistades por apellidos. (Como en los pueblos españoles).

La educación no formal es importante. Los niños se desarrollan solos, con otros niños y sin "programas de estimulación". Hacen trabajos manuales y la vida al aire libre les sirve para el desarrollo psicomotor. Hay muchos niños y pocos juguetes, y se pasan dos años mamando. Hacen los mismos horarios que los adultos. La educación es más natural, por imitación en alimentación, sueño y conducta. Colaboran en casa desde los 4 años, especialmente las niñas.

El analfabetismo tiene en Mali una tasa altísima.

La educación formal se entiende como un privilegio. Solo un porcentaje pequeño va al colegio, pero los niños quieren ir, incluso estando enfermos. Juegan a ir al cole. La vara está a la orden del día y bien vista. También pega el hombre a la mujer, sin ocultarlo.

La muerte se concibe como cotidiana y posible: la mortandad infantil es elevada y en todas las familias se ha muerto algún niño. Se asume con resignación musulmana, “porque dios lo ha querido”, y se acepta con tranquilidad y estabilidad emocional.

Como curiosidad, los juglares (yelis) se dedican a cantar y hay que darles dinero: si cantan bien, para que se vayan, y si cantan mal, para que se paren. Se casan entre sí y su profesión se hereda.
A la vuelta, “mi análisis”.

30/7/10

Pistoletazo de salida

Mi madre lo vio: los viajes solidarios de AIPC Pandora se mencionaron en la segunda edición del Telediario de TVE el 4 de julio. La pieza sale en el minuto 15:28.

PlayPero en unos segundos se explica muy poco y ahora que se acerca la fecha de salida y los nervios crecen, en el blog de Pandora se cuentan detalles muy interesantes de los micro-proyectos de cooperación. Copio-pego algunos párrafos y datos:
¿Cuánta gente participa?

En 2008, primer año de los Micro-proyectos de Cooperación con el formato actual, se desarrolló un único proyecto en Guatemala con un grupo de 9 personas; en 2009 ya se sacaron adelante 5 micro-proyectos, que aglutinaron a 46 personas, lo que suponía quintuplicar tanto el número de proyectos como el de participantes. En 2010, el reto era continuar la línea ascendente y ofrecer cada año a más personas la posibilidad de vivir un verano diferente... y creemos que se ha conseguido: 15 micro-proyectos y 133 viajeros solidarios así lo confirman.

Si bien existen participantes de todas las edades (con el grueso entre 30 y 45 años), en lo relativo al sexo no hay discusión, ya que un 81,2% de las personas que viajan este verano son mujeres (108 mujeres frente a 25 hombres).

¿Qué motiva a las personas a hacer estos viajes?

No existe una única respuesta, pero parece responder a un cambio de conciencia general en la sociedad de nuestro país. La gente busca viajar y descubrir un nuevo país y una nueva cultura a través de la convivencia directa con sus gentes, al tiempo que realizar con sus propias manos un proyecto de cooperación al desarrollo. Y esto, ni más ni menos, es lo que ofrecen los Micro-proyectos de Cooperación.

¿Por qué se hacen?

Porque la ciudadanía activa, organizada y formada, puede constituir un auténtico complemento para mejorar las acciones de cooperación al desarrollo. Si los resultados del sistema internacional no han sido los esperados, consideramos que una de sus causas ha sido la centralización de la ayuda en actores internacionales dedicados exclusivamente a cooperación, así como en gobiernos, los cuales han establecido relaciones de donante-receptor condicionadas. Se está desperdiciando el gran potencial de toda una parte de la sociedad (empresas, organizaciones locales y ciudadanos), que en muchos casos tiene una intención solidaria mucho menos condicionada.

Con los micro-proyectos estamos sembrando las semillas para un nuevo sistema y cambiando el enfoque: no somos donantes, somos grupos de voluntarios ávidos de aprender de las poblaciones a las que visitamos. Y si de paso conseguimos ayudar, mejor que mejor.

¿Qué se hace?

Mali repite como destino. Serán dos los micro-proyectos que allí se llevarán a cabo, con seis participantes en cada uno de ellos.
El jardín de infancia Les Fruits D´Or volverá a acoger a uno de nuestros grupos para desarrollar labores de formación y capacitación de docentes y alumnos.

El orfanato de Kanuya debuta como destino y el objetivo de nuestros participantes será la creación de un aula informática y la participación en las tareas diarias de este centro situado en las orillas del río Níger a su paso por Bamako.

¿Qué pasa después?

"La acciones de sostenibilidad posterior son el gran reto de los micro-proyectos".

Los Micro-proyectos de Cooperación tienen una duración aproximada de 21 días, durante los cuales se llevan a cabo una o varias acciones encaminadas a la mejora de algún aspecto de la vida en una comunidad local. Pero existe otra vertiente quizás menos evidente y a la que desde AIPC Pandora damos gran importancia: las acciones derivadas de la presencia del grupo en terreno y la sostenibilidad de los proyectos.

Los Micro-proyectos de Cooperación deben basarse en necesidades demandadas a nivel local. Si se hiciera de otra forma podría ocurrir que el objetivo marcado no correspondiese a ninguna necesidad real, que el micro-proyecto no fuera logísticamente realizable, que a la partida del grupo, lo conseguido no resultase útil. La presencia de un grupo de voluntarios sobre el terreno puede, con un pequeño trabajo de observación y análisis, desembocar en acciones al regreso a España que mejoren mucho más la situación en el país que se ha visitado.

Además, es fundamental potenciar la difusión y la comunicación de las experiencias que generen los Micro-proyectos de este año, porque ello es la base que buscan las personas que sienten las ganas de vivir una experiencia similar.

Esto último es lo que humildemente pretendo aquí.

Para saber más de los micro-proyectos y de Pandora, echa un ojo a su web.

29/7/10

El Sahel

Dos españoles llevan ocho meses secuestrados por Al Qaeda en el Sahel, más concretamente en el desierto fronterizo entre Mauritania y Mali. Un rehén francés que llevaba tres meses en manos de otra célula de Al Qaeda, acaba de ser asesinado tras un asalto militar de Francia.

Alarman, las noticias al respecto y las que genera el terrorismo islamista, pero nos falta información para interpretarlas.

¿Qué es el Sahel? Una zona con clima semiárido y abundante fauna, cuyo nombre se pronuncia con la hache gutural (como "Sájara" para Sáhara), que comprende parte de trece países y es la cuna histórica de algunos de los grandes imperios medievales africanos, como el de Ghana y Mali.

¿Qué nos preocupa del Sahel? Que entre sus dunas se esconde Al Qaeda. O mejor dicho, si eso es una amenaza para nosotros. Recorto citas textuales de un extenso reportaje de Foreign Policy, escrito antes de la intervención francesa, que intenta definir la situación:

“Al Qaeda quiere convertir el Sahel en un nuevo frente de batalla contra Occidente”. Tendrá que esforzarse más.

La verdad está en el punto medio. La construcción de una amenaza en el Sahel es real, aunque Al Qaeda todavía no las tiene todas consigo.

Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) se ha desmarcado del estilo Al Qaeda, subrayando en varias ocasiones que no mata a civiles inocentes. Se comportan más como mafiosos que como terroristas y prefieren participar de forma activa en los suculentos negocios ilícitos, con especial gusto a una de sus actividades más lucrativas: los secuestros de occidentales.

“Mali se ha convertido en la retaguardia del AQMI”. Mal que le pese.

Es una de las regiones más pobres del mundo, sin medios policiales ni militares para patrullar la inmensidad del norte, de muy difícil acceso. Las condiciones de vida son tan extremas que la convierten en una zona de trasiego de todo tipo de delincuentes.

Mali nunca ha sido objetivo de los radicales, de modo que Bamako no tiene ni dinero ni motivos para esforzarse en una lucha antiterrorista. Aun así, es parte del conflicto al ser país involuntario de acogida de rehenes de secuestros perpetrados en Mauritania o en Níger. (Solo ha habido un secuestro en Mali: un trabajador humanitario francés que fue liberado en febrero de 2010).

“El narcotráfico financia el terrorismo yihadista”. Sí.

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y la Criminalidad (ONUDC) da por hecho lo que en Mali llaman gansterrorismo. La impunidad que solo es posible al abrigo de un territorio tan vasto ofrece al malhechor radical un amplio catálogo de delitos a elegir.

Para los esfuerzos antiterroristas, las actividades criminales de grupos radicales puede ayudar a la hora de implicar a los gobiernos locales que no consideran el terrorismo yihadista como su problema, además de contribuir a juzgar también como narcotraficantes a los terroristas detenidos.

“El desierto del Sahel es un hervidero de activistas”. Todavía no.

El extremismo islamista no cala entre las tribus locales (koulak, iforas, tuareg o peules, en francés), que profesan en su mayoría un islam solidario entre clanes, de origen
sufista y basado en las cofradías, contrario a la violencia y más tolerante que el wahhabismo o salafismo.

En el Sahel el agua se calienta, pero aún no hierve. Es ahora cuando los radicales intentan hipnotizar a esa juventud desheredada, sin futuro y sin alternativas en un África que Occidente abandonó a su suerte tras la descolonización, y es ahora cuando AQMI pretende tejer su tela de araña hacia el sur.

Los secuestros están teniendo consecuencias nefastas sobre el sector turístico (del que depende el 80% de la población en el norte de Mali). Las ONG y la ayuda humanitaria extranjera se pueden apuntar a la desbandada y los jóvenes acabarán uniéndose a la yihad para huir de la pobreza, el analfabetismo y el abandono. El antiamericanismo y la binladenmanía harán el resto.

“EE UU desembarca en el Sahel para prevenir nuevos ataques”. En parte.

El desembarco estadounidense es de naturaleza antiterrorista, pero está directamente relacionado con el repentino interés de Washington en los prometedores recursos energéticos de la zona.

La vertiente militar estadounidense va acompañada de ayudas económicas de la Agencia para el Desarrollo (USAID); por ejemplo, unos 400 millones de euros para Mali de aquí a 2011. Estas compiten con el maná libio, que cae del cielo por todo el país gracias a la iniciativa MALYBIA.

España participó por primera vez en abril pasado en unas maniobras antiterroristas en el Sahel, al margen de la OTAN, en las que se entrenaron a unidades de los Ejércitos de Senegal, Nigeria, Mali y Mauritania.

“España está en el punto de mira”. Por desgracia.

La recuperación de Al-Ándalus parece casi una amenaza medieval, pero, entendida en el contexto actual, preocupa a los expertos en la lucha antiterrorista, así como la pretensión de Al Qaeda de recuperar Ceuta y Melilla. La amenaza, no hay que engañarse, es real. Pero parece menor a la de hace unos años.

Europeos y españoles seguirán siendo secuestrados (desde 2003, ha habido decenas de occidentales en esa situación): es un lucrativo negocio que ha proporcionado a AQMI entre 10 y 12 millones de euros en concepto de rescates solo en el Sahel.

“Europa está haciendo lo imposible para que Al Qaeda no gane terreno en África”. Ni mucho menos.

Muchos de los recursos que destinan en estos momentos España y la UE centran todos sus esfuerzos en el freno de la inmigración ilegal con amplias ayudas a los países de tránsito, dejando en manos de los Estados magrebíes, sahelianos y de EE UU el reto de frenar y de contener una amenaza que, paradójicamente, correspondería asumir por su cercanía y virulencia.

Mali cuenta con un ejército de apenas 7.000 soldados y, además de maniobras militares, necesita ayuda urgente para luchar contra AQMI, al igual que Mauritania o Níger.

Europa debe articular una respuesta conjunta con los países magrebíes y sahelianos, y debe poner sobre la mesa políticas de desarrollo y de educación para evitar que el norte de África se convierta en una zona de fértil cultivo de yihadistas.

Aunque no esté de acuerdo con todo lo anterior, simplificando y como siempre: es un problema de magnitud mucho mayor que un puñado de secuestros y requiere una solución a la altura.

20/7/10

Índice de Desarrollo Humano

Pandora nos recuerda que el IDH busca medir el logro medio de un país en tres dimensiones básicas del desarrollo:
Una vida larga y saludable: esperanza de vida al nacer.
Conocimientos y educación: tasa de alfabetización y matriculación.
Nivel de vida digno: PIB real per cápita.
"No es una medida de bienestar, si no de las potencialidades de las personas, ya que cuando estas disponen de las tres opciones básicas que recoge el IDH se hallan en mejor disposición de tener acceso a otras oportunidades".

2009Según este interesante índice de la ONU, Mali ocupa, entre los 182 países de los que se tiene información, el puesto 178.

18/7/10

¿Qué sé de Mali?

Pocos situamos Mali en un mapa y si yo puedo hacerlo es porque tengo un billete de avión que aterriza allí. Lo había olvidado, de las clases de Geografía de Bachillerato. Casi lo había olvidado también, de cuando conocí a un par de madrileños de origen maliense. Al menos sé que ya no lo olvidaré nunca.

Si miras la gran Wikipedia te enteras de que tiene 11’5 millones de habitantes, 1’7 viven en la capital, Bamako, y la gran mayoría son musulmanes practicantes.

Si lees lo que cuenta la CIA, las comparaciones con datos de Estados Unidos te dejan igual de pez, pero consigues en pocos segundos una buena referencia histórica:
The Sudanese Republic and Senegal became independent of France in 1960 as the Mali Federation. When Senegal withdrew after only a few months, what formerly made up the Sudanese Republic was renamed Mali. Rule by dictatorship was brought to a close in 1991 by a military coup - led by the current president Amadou TOURE - enabling Mali's emergence as one of the strongest democracies on the continent. President Alpha KONARE won Mali's first democratic presidential election in 1992 and was reelected in 1997. In keeping with Mali's two-term constitutional limit, KONARE stepped down in 2002 and was succeeded by Amadou TOURE, who was subsequently elected to a second term in 2007. The elections were widely judged to be free and fair.
Y si consultas la página del Ministerio de Asuntos Exteriores, te cagas de miedo (pa' ná).

Es mucho mejor que todo esto te lo cuente Mónica, que está casada con un maliense, pero eso ya es otro post.